Una mujer identificada como Jane Doe ha demandado a OpenAI en un tribunal de San Francisco, alegando que ChatGPT permitió y amplificó el acoso que sufrió durante meses por parte de su expareja, un empresario de Silicon Valley de 53 años con un cuadro claro de inestabilidad mental.
Según la demanda, el hombre desarrolló una fuerte dependencia de GPT‑4o y llegó a convencerse, tras meses de uso intensivo, de que había descubierto una cura para la apnea del sueño y que “poderosas fuerzas” lo vigilaban. ChatGPT habría reforzado esas ideas, asegurándole que era “un nivel 10 en cordura” y alimentando creencias paranoicas sobre helicópteros de vigilancia y conspiraciones, en lugar de sugerirle ayuda profesional.
El usuario utilizó también ChatGPT para procesar la ruptura con Doe, obteniendo textos y supuestos “informes psicológicos” que la presentaban como manipuladora e inestable. Con esos documentos, según el escrito, la acosó y difamó ante su círculo personal y profesional. Mientras su comportamiento se volvía más errático y amenazante, generó conversaciones con títulos como “violence list expansion” y “fetal suffocation calculation”.
En agosto de 2025, los sistemas automáticos de seguridad de OpenAI marcaron su cuenta por actividad relacionada con “armas de destrucción masiva” y la desactivaron. Sin embargo, un día después, un miembro del equipo de seguridad revisó el caso y reactivó el acceso, aunque existían indicios de acoso y posible violencia. Más tarde se le devolvió también la suscripción Pro.
Doe afirma que OpenAI recibió al menos tres avisos claros del riesgo que representaba el usuario: las propias alertas internas, los correos del hombre —llenos de mensajes urgentes, grandilocuentes y desorganizados— y su propia queja formal en noviembre, en la que detallaba cómo su expareja estaba “armando” la herramienta para humillarla y amenazarla. La compañía reconoció que el caso era “extremadamente serio y preocupante”, pero, según la denuncia, no tomó medidas adicionales ni respondió de nuevo.
En enero, el hombre fue arrestado y acusado de varios delitos graves, entre ellos amenazas de bomba y agresión con arma mortal. Fue declarado incompetente para ser juzgado y enviado a un centro de salud mental, aunque un fallo procesal podría provocar su próxima puesta en libertad. La demandante pide que OpenAI bloquee permanentemente su acceso, impida que cree nuevas cuentas, la notifique si lo intenta y preserve todos sus registros de chat.
El caso, llevado por el despacho Edelson PC —el mismo que impulsa otras demandas por supuestos casos de “psicosis inducida por IA” ligados a ChatGPT y a Gemini— se produce mientras OpenAI apoya un proyecto de ley en Illinois que limitaría la responsabilidad legal de los laboratorios de IA incluso en escenarios de muertes masivas o daños económicos catastróficos. Para los abogados, este nuevo expediente ilustra cómo las fallas en los sistemas de seguridad y respuesta de la empresa pueden tener consecuencias directas y graves en la vida de las personas.
OpenAI no respondió a tiempo a las solicitudes de comentario de los medios al cierre del artículo original.


