Cristóbal Valenzuela, cofundador y CEO de Runway —startup de generación de video con IA valorada en más de 5.000 millones de dólares— defendió en el evento Semafor World Economy que los estudios de cine deberían replantearse cómo invierten su dinero: en lugar de gastar 100 millones en una sola superproducción de 90 minutos, propone destinar esa misma cantidad a producir unas 50 películas con ayuda de inteligencia artificial.
Según Valenzuela, las herramientas de IA de Runway permiten mantener una calidad visual similar reduciendo de forma drástica los costes en todas las etapas del proceso: desde la preproducción y el guion hasta la planificación, el rodaje y los efectos visuales. Cita como ejemplo la película “Bitcoin: Killing Satoshi”, anunciada como el primer largometraje de calidad de estudio creado con fuerte apoyo de IA, cuyo presupuesto habría bajado de 300 a 70 millones de dólares. Grandes actores de la industria —como Amazon, estudios indios, Sony Pictures e incluso el director James Cameron— también están adoptando IA para abaratar producciones.
La visión de Valenzuela choca con la idea tradicional de que cada película es, ante todo, una obra artística en la que el estudio apuesta por un equipo creativo concreto. Para el CEO de Runway, el problema es de cantidad: si se multiplica el número de películas producidas con el mismo dinero, aumentan las probabilidades de conseguir un éxito. Sus críticos advierten que inundar el mercado de contenidos no garantiza más buen cine y puede devaluar la creatividad.
Valenzuela sostiene que parte del rechazo inicial a la IA en Hollywood se debe al miedo y a malentendidos, pero que la percepción está cambiando a medida que creadores y estudios comprueban sus ventajas prácticas. Afirma que existe una “crisis de creatividad” causada por los incentivos económicos actuales y compara el futuro del video con el del libro: aunque exageró al afirmar que se publican 25 millones de libros al año (las cifras oficiales rondan los 2,2 millones de títulos), defiende que el mundo mejora cuando más personas pueden contar sus historias, incluso si solo una pequeña parte de esas obras se convierte en un éxito.
Su tesis central es que la IA abre la puerta a que miles de millones de personas, que hoy no tienen acceso a los recursos para hacer cine, puedan crear películas. Runway resume esta idea en un lema interno: “las mejores películas aún no se han hecho”. Para lograrlo, la estrategia pasa por abaratar drásticamente la producción con IA y aceptar un modelo de industria donde prime la cantidad, confiando en que de ese gran volumen emerjan nuevas obras destacadas.


