OpenAI vuelve a acaparar titulares con dos adquisiciones llamativas, más por lo que insinúan sobre su estrategia que por su tamaño. La compañía ha comprado Hiro, una ‘startup’ de finanzas personales lanzada hace apenas dos años, y TBPN, un nuevo medio centrado en un programa diario de entrevistas de negocios.
Según los periodistas del pódcast Equity de TechCrunch, ambas operaciones son básicamente ‘acqui-hires’: movimientos para fichar talento más que para quedarse con los productos tal y como existen hoy. Hiro, que ya ha anunciado el cierre de su servicio, aportaría un equipo con experiencia en crear aplicaciones de consumo que podrían ayudar a OpenAI a desarrollar productos más allá del simple chatbot, con más funciones y por los que los usuarios estén dispuestos a pagar.
En paralelo, la compra de TBPN se interpreta como un intento de OpenAI de mejorar su imagen pública y controlar mejor el relato sobre lo que hace la empresa, en un momento en que afronta críticas crecientes y un duro perfil en The New Yorker sobre Sam Altman. Aunque TBPN afirma que mantendrá su independencia editorial, los periodistas señalan que es razonable mantener cierto escepticismo cuando un medio queda bajo el paraguas de comunicación y relaciones públicas de una gran tecnológica.
Todo esto ocurre mientras OpenAI intenta ganar terreno en el mercado corporativo y de herramientas para programadores, donde la rival Anthropic está destacando con sus modelos Claude, especialmente en el entorno empresarial. Para los analistas, las dos compras apuntan a los grandes desafíos existenciales de OpenAI: encontrar modelos de negocio sostenibles más allá de las rondas millonarias de financiación y reconstruir la confianza y la percepción pública en plena carrera competitiva por el liderazgo de la IA generativa.


