Era, una joven startup fundada en 2024 por Liz Dorman, Alex Ollman y Megan Gole, quiere convertirse en la capa de inteligencia que alimente la próxima generación de dispositivos con IA, sin fabricar hardware propio. En un encuentro en Nueva York, artistas mostraron pequeños gadgets experimentales creados con su kit de desarrollo: desde un recuerdo que cuenta datos y chistes sobre Francia hasta dispositivos que revisan tus inversiones o informan sobre la calidad del aire.
El valor de Era está en su plataforma de orquestación: un software que permite a fabricantes y creadores integrar agentes de IA, voces personalizadas y capacidades multimodales en todo tipo de objetos —gafas, joyas, altavoces domésticos o accesorios—, gestionando además limitaciones del mundo real como la conectividad. La compañía ya ofrece acceso a más de 130 modelos de lenguaje de más de 14 proveedores y afirma que su infraestructura está preparada para escalar a millones de dispositivos.
Era ha recaudado 11 millones de dólares hasta la fecha: una ronda semilla de 9 millones liderada por Abstract Ventures y BoxGroup, además de una presemilla de 2 millones de Topology Ventures y Betaworks. Entre sus inversores ángeles hay figuras como la cofundadora de Flickr, Caterina Fake, y el creador del teclado del iPhone, Ken Kocienda.
Su CEO, Liz Dorman, defiende que la plataforma pretende sustituir la capa tradicional de apps y devolver a la gente la capacidad de elegir qué dispositivos usa y cómo se comportan, alejando el diseño tecnológico de unos pocos centros de poder. Era quiere abrir más su plataforma a la comunidad open source y a makers, y facilitar que marcas experimenten con gadgets personalizados para distintos públicos. Aunque el sector de hardware con IA aún no ha encontrado un modelo de éxito claro —tras tropiezos de empresas como Humane o Rabbit—, la compañía apuesta a que una explosión de nuevos formatos y casos de uso acabará consolidando algunos dispositivos, y que su software será la base común que les dé inteligencia.


