Basata, una joven startup de Phoenix, quiere resolver un problema poco visible pero crítico de la sanidad: que los pacientes derivados a especialistas nunca lleguen a ser atendidos por culpa de la burocracia. Hoy, muchas consultas especializadas reciben cientos o miles de derivaciones, casi siempre por fax, que pequeños equipos administrativos no alcanzan a procesar. El resultado son retrasos de semanas, derivaciones perdidas y pacientes que se quedan sin cita.
Los cofundadores de Basata, Kaled Alhanafi (ex Lyft y Cruise) y Chetan Patel (ingeniero que pasó una década en Medtronic), vivieron este bloqueo en carne propia: Patel, al intentar conseguir atención cardiológica para su esposa tras un desmayo en un vuelo, y Alhanafi, cuando su padre fue derivado a tres grupos de cardiología y apenas obtuvo respuesta de uno de ellos.
La solución de Basata se apoya en inteligencia artificial para automatizar el flujo de trabajo desde que entra la derivación hasta que el paciente tiene hora agendada. Su sistema lee las derivaciones que llegan por fax, extrae la información clínica relevante e inicia llamadas automáticas mediante un agente de voz con IA que contacta directamente al paciente para darle cita. A la vez, permite que los pacientes llamen en cualquier momento y sean atendidos por un asistente automático capaz de responder dudas básicas o gestionar trámites como renovaciones de recetas.
La empresa se integra con los sistemas de historia clínica electrónica que usan cada especialidad, lo que explica su expansión lenta pero focalizada: primero cardiología y luego urología, rechazando incluso contratos grandes en áreas donde aún no dominan los flujos de trabajo. Su modelo de ingresos se basa en el uso (por documento procesado y por llamada atendida), y afirma haber gestionado derivaciones para unos 500.000 pacientes, 100.000 de ellos solo en el último mes.
Basata ha recaudado 24,5 millones de dólares, incluyendo una Serie A de 21 millones liderada por Basis Set Ventures, con participación de Cowboy Ventures y Sofeon, en un mercado cada vez más competido. Otros actores como Tennr o Assort Health han levantado rondas mucho mayores y se enfocan en partes específicas del problema: análisis masivo de documentos o automatización de llamadas. Basata defiende que su ventaja está en combinar ambos frentes en un flujo de trabajo integral adaptado a cada especialidad médica.
Más allá de la competencia, flota la cuestión de si estas herramientas acabarán sustituyendo parte del trabajo administrativo humano. Por ahora, la empresa insiste en que su misión es aliviar equipos saturados, no reemplazarlos, en un entorno donde las plantillas no dan abasto y los retrasos en la atención pueden tener consecuencias graves. El hecho de que el 70% de sus nuevos contratos llegue por recomendación sugiere que, al menos entre quienes sufren el cuello de botella diario, la propuesta está calando.


