La explosión de la demanda de computación para inteligencia artificial está llevando a algunas startups a mirar al espacio como solución, pero existe un gran cuello de botella: faltan cohetes y los lanzamientos son caros. SpaceX y Blue Origin aún no ofrecen suficiente capacidad comercial para sostener una red masiva de centros de datos orbitales, y los proyectos que dependen de ellos se van a la década de 2030.
En ese contexto, Cowboy Space Corporation, fundada en 2024 por Baiju Bhatt (cofundador de Robinhood), ha decidido desarrollar su propio cohete para lanzar sus centros de datos al espacio. La empresa acaba de cerrar una ronda Serie B de 275 millones de dólares, que la valora en 2.000 millones, liderada por Index Ventures y con participación de Breakthrough Energy Ventures y otros fondos.
Bhatt asegura que, tras analizar la oferta de distintos proveedores de lanzamiento, concluyó que no habría capacidad suficiente ni buenos costes para escalar un negocio de centros de datos orbitales dependiendo de terceros. Por eso la compañía ha pivotado desde su idea original de transmitir energía solar desde el espacio hacia un modelo integrado: diseñar cohetes cuya segunda etapa sea, en sí misma, el centro de datos.
Cada satélite-cohete de Cowboy Space pesaría entre 20 y 25 toneladas, generaría 1 MW de energía y alimentaría cerca de 800 GPU en órbita, con una potencia ligeramente superior a la de un Falcon 9, pero por debajo de Starship. El plan es que el propulsor sea reutilizable en el futuro y que el diseño, al estar dedicado solo a este tipo de carga, sea más simple.
La compañía ha fichado veteranos de la industria espacial, como un exingeniero de propulsión de Blue Origin y un exdirector de lanzamientos de SpaceX, y pretende incluso construir su propio motor, la parte más compleja de cualquier lanzador. Sin embargo, aún debe resolver retos clave como las instalaciones de prueba, fabricación y lanzamiento.
Con esta estrategia, Cowboy Space entra directamente a competir con gigantes como SpaceX y Blue Origin en uno de los mercados más ambiciosos: llevar la infraestructura de IA más allá de la Tierra para sortear los límites energéticos y de espacio en el planeta.


