xAI, la división de inteligencia artificial de Elon Musk integrada en SpaceX y dueña de la red social X, registró en 2025 unas pérdidas operativas de 6.400 millones de dólares con solo 3.200 millones de ingresos, según la documentación presentada por SpaceX para su salida a bolsa en EE. UU. Los números muestran un agujero creciente: en 2024 xAI perdió 1.560 millones sobre 2.620 millones de facturación, mientras que en 2025 los ingresos apenas crecieron pero los costes se dispararon.
El impulso viene sobre todo de suscripciones a X y a Grok, su chatbot, además de licencias de datos y publicidad. Sin embargo, solo 117 millones de los 550 millones de usuarios mensuales de X y Grok usan funciones de IA, alrededor de una quinta parte del total. Pese a ello, SpaceX planea escalar Grok a “múltiples billones de parámetros”, una apuesta tecnológica que promete mejoras drásticas en capacidad de razonamiento, pero que exigirá aún más gasto en computación.
La compañía ya ha acelerado su inversión: el negocio de IA pasó de 12.700 millones de dólares de capex en 2025 a 7.700 millones solo en el primer trimestre de 2026, lo que implica un ritmo anual cercano a 30.800 millones. Para sostener esa expansión, SpaceX presume de sus centros de datos Colossus y Colossus II, que suman alrededor de 1 gigavatio de potencia de cálculo y forman la base de una integración vertical que, según la empresa, abarata y acelera el entrenamiento de modelos de frontera.
Mientras tanto, el rival Anthropic, que a la vez es cliente de xAI, espera elevar sus ingresos trimestrales un 130 % hasta 10.900 millones de dólares y obtener su primer beneficio operativo, lo que subraya el contraste entre el rápido crecimiento de otros actores y el enorme déficit de xAI.
De cara a los inversores, SpaceX plantea además un futuro en el que parte del cálculo de IA se realizará en centros de datos en órbita, apoyados en su infraestructura espacial. El folleto indica que los primeros satélites de computación para IA podrían lanzarse a partir de 2028, la primera fecha concreta para ese plan. Bajo la premisa de que “el futuro de la IA estará determinado por el control del ‘stack’ físico”, Musk intenta convencer al mercado de que sus fuertes pérdidas actuales son el coste de construir una ventaja estructural a largo plazo en la carrera de la inteligencia artificial.


