El fundador y CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha presentado a Vera, un nuevo procesador (CPU) que, según él, abre para la compañía un mercado totalmente nuevo valorado en 200.000 millones de dólares. Hasta ahora, Nvidia dominaba el negocio de las GPU para inteligencia artificial, mientras que el terreno de las CPU estaba controlado por empresas como Intel, AMD o, más recientemente, los chips propios de gigantes como Amazon Web Services.
Vera, lanzado en marzo y disponible tanto de forma independiente como combinado con las GPU Rubin, está diseñado específicamente para la llamada “IA agentiva”: agentes de IA que ejecutan tareas de manera autónoma. Huang sostiene que, mientras la parte de “pensamiento” de los modelos de IA recae en las GPU, la mayor parte del trabajo práctico de estos agentes se ejecutará en CPU. Por eso, defiende que Vera procesa tokens lo más rápido posible, a diferencia de las CPU clásicas centradas en manejar muchos núcleos y múltiples aplicaciones a la vez.
El anuncio llega tras otro trimestre récord para Nvidia, con 81.600 millones de dólares en ingresos y una previsión de 91.000 millones para el siguiente, aunque en Wall Street persiste el miedo a que surja un competidor que le arrebate el liderazgo. Amazon, por ejemplo, acaba de cerrar un gran contrato con Meta para sus propios chips de IA y su CEO, Andy Jassy, afirma que pueden igualar o superar a Nvidia tanto en GPU como en CPU.
Huang, sin embargo, se muestra confiado: asegura que Nvidia ya ha vendido 20.000 millones de dólares en CPUs Vera este año y que todos los grandes proveedores de nube e importantes fabricantes de sistemas están colaborando para desplegarlas. Su visión es que el mundo pasará de miles de millones de usuarios humanos a miles de millones de agentes de IA, cada uno utilizando herramientas basadas en CPU, de forma similar a cómo hoy las personas usamos ordenadores personales. Para eso, concluye, “vamos a necesitar muchas más CPU”, y Nvidia aspira a situarse en el centro de esta nueva fase de la computación para la IA.


