La startup de software de colaboración ClickUp ha despedido al 22% de su plantilla y presenta el recorte no como una medida de ahorro, sino como una apuesta agresiva por la inteligencia artificial. Su CEO, Zeb Evans, anunció que la empresa, valorada en 4.000 millones de dólares en 2021, ha incorporado unos 3.000 agentes de IA internos que asumen tareas complejas antes realizadas por personas. Los empleados pasan a dirigir y supervisar a estos agentes, y la compañía promete “bandas salariales de hasta un millón de dólares” para quienes logren un impacto excepcional gracias a la automatización.
Evans aspira a convertir a ClickUp en una “organización 100x”, enormemente más productiva gracias a la IA. El movimiento se produce en un contexto en el que, según una encuesta de Gartner, alrededor del 80% de las empresas que usan tecnologías autónomas ya han recortado empleos, aunque esos despidos no siempre se traducen en mejores resultados financieros. El informe sugiere que algunas compañías podrían estar usando la IA como pretexto para reducir personal sin beneficios claros.
ClickUp sostiene que no es el caso y asegura que ya está midiendo ganancias reales de productividad derivadas de los agentes de IA, con la intención de integrar estas mejoras en futuros productos para clientes. En lugar de medir el uso de IA por el número de tokens consumidos —la práctica de “tokenmaxxing” criticada por inflar costes sin garantizar valor—, la firma afirma que incentiva el “valor creado y el tiempo ahorrado”. Evans sostiene que “las personas que automaticen su trabajo con IA siempre tendrán empleo”, aunque reconoce implícitamente que, a medida que la IA asuma más tareas, la empresa necesitará menos trabajadores y presionará a quienes no logren automatizar bien sus funciones.
El caso de ClickUp se inserta en un debate más amplio sobre el futuro del trabajo en la era de la automatización avanzada. Un ejemplo extremo es Polsia, una startup de un solo año de vida que gestiona operaciones de software para emprendedores individuales con una plantilla de una sola persona, su fundador Ben Broca, apoyado intensivamente en IA. Polsia acaba de recaudar 30 millones de dólares a una valoración de 250 millones, reforzando la idea de que modelos de negocio ultraligeros basados en agentes de IA pueden atraer grandes inversiones, aunque su impacto social y laboral a largo plazo sigue siendo incierto.


