Esta semana, en la Cumbre de Acción de IA en París, Estados Unidos decidió no firmar la declaración que resumía las resoluciones. Sin embargo, el vicepresidente J.D. Vance estuvo presente y dio un discurso ante dignatarios, líderes tecnológicos y reguladores. En una conferencia centrada en el desarrollo equitativo de la IA, especialmente en relación con la influencia de las empresas estadounidenses, Vance expuso cómo la administración Trump ve la situación: Estados Unidos es dominante, planea mantener esa posición y no le importan las regulaciones que puedan obstaculizarlo.
Vance mencionó que Estados Unidos está desarrollando su propio plan de acción sobre IA, que evitará un régimen regulatorio excesivamente cauteloso, asegurando que todos los estadounidenses se beneficien de la tecnología y su potencial transformador. Ignorando las regulaciones actuales de la UE, extendió una invitación a otros países para trabajar con Estados Unidos y “seguir ese modelo si tiene sentido para sus naciones”.
Su discurso destacó un cambio más amplio en la conversación sobre el riesgo de la IA, que antes dominaba el debate. “No estoy aquí para hablar sobre la seguridad de la IA, que era el tema de la conferencia hace un par de años”, dijo Vance. “Estoy aquí para hablar sobre la oportunidad de la IA”. Su mensaje fue claro: Estados Unidos quiere ser el número uno y las regulaciones son un obstáculo.
Vance delineó cuatro áreas en las que Estados Unidos se enfocará. Primero, el gobierno se asegurará de que la tecnología de IA de EE. UU. “siga siendo el estándar de oro en todo el mundo” y un “socio preferido” para otros en el gobierno y los negocios. En segundo lugar, advirtió que las regulaciones “podrían matar” la IA si son excesivas. La desregulación y las políticas de IA “pro-crecimiento” son el camino a seguir, afirmó.
En tercer lugar, Vance abordó las cuestiones de sesgo y el uso de la IA para manipular información, afirmando que “la IA estadounidense no será utilizada como una herramienta para la censura autoritaria”. Por último, habló sobre el impacto de la IA en el trabajo, asegurando que la administración Trump mantendrá un camino de crecimiento pro-trabajador para que la IA sea una herramienta poderosa para la creación de empleo en Estados Unidos.
Vance también criticó el concepto de seguridad en la IA, sugiriendo que centrarse en ello podría obstaculizar la industrialización. “El futuro de la IA no se ganará lamentándose por la seguridad”, afirmó. “Se ganará construyendo desde plantas de energía confiables hasta instalaciones de fabricación que puedan producir los chips del futuro”.
A pesar de su enfoque en la desregulación, el mensaje de Vance no fue muy diferente al de los funcionarios europeos en la cumbre. La presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, dijo que “la IA necesita la confianza de la gente y debe ser segura”, destacando que el propósito de la Ley de IA es proporcionar un conjunto único de reglas seguras en toda la Unión Europea.
Las declaraciones de alto nivel, como estas, a menudo no abordan cómo implementar ideas en el mundo real y qué sucede cuando esas ideas entran en conflicto en situaciones complicadas. Vance no detalló cómo se manejarían las herramientas de IA de otros países en EE. UU., ni el impacto que la IA ya ha tenido en el trabajo, ya que muchas empresas tecnológicas han citado la IA como razón para reducir personal.
La conferencia continuará más tarde hoy.


