En el Mobile World Congress, se presentaron dos visiones muy diferentes sobre la inteligencia artificial (IA). Por un lado, el futurista Ray Kurzweil, quien trabaja en Google, defendió con entusiasmo el potencial de la IA para mejorar la vida humana. Conectado por videoconferencia, Kurzweil, vestido con una camisa blanca y tirantes coloridos, afirmó que la IA impulsará a la humanidad, extendiendo la longevidad y las capacidades humanas gracias a avances en áreas como la salud. Aseguró que la IA ya está generando grandes beneficios y transformará “todo de una vez”, incluyendo el aprovechamiento de la energía solar. Predijo que la tecnología de energía renovable dominará en la próxima década gracias a “diseños optimizados por IA”.
Por otro lado, el autor y académico Scott Galloway, quien habló en persona, advirtió sobre los peligros de los algoritmos que fomentan el odio, que están afectando a una generación de jóvenes. Galloway argumentó que estos algoritmos han descubierto que “la herramienta de marca definitiva es el odio”, lo que ha llevado a una nación polarizada donde las personas, especialmente los jóvenes, se sienten cada vez más solas. Criticó a los CEOs de tecnología por no denunciar los abusos democráticos del gobierno actual de EE. UU., señalando que algunos, como Elon Musk, están recortando programas federales mientras se benefician de recortes de impuestos que favorecen a los más ricos. Galloway expresó su decepción con la “cobardía” de los multimillonarios, dirigiendo insultos a figuras como Sam Altman de OpenAI, Jeff Bezos de Amazon y Tim Cook de Apple por no defender el sistema democrático que les permitió construir sus imperios tecnológicos.


