Tras el pinchazo de la burbuja de 2021 y los flojos retornos de muchas startups, los grandes inversores institucionales (fondos de pensiones, universidades y fondos soberanos) han dejado de repartir su dinero entre muchos fondos pequeños y se están concentrando en unas pocas gestoras consolidadas. La última en beneficiarse de esta tendencia es Lightspeed Venture










