Tesla volverá a trabajar en Dojo3, su tercera generación de chips de inteligencia artificial, pero con un objetivo muy distinto al original. Elon Musk anunció durante el fin de semana largo que el proyecto, que había sido cerrado hace cinco meses, ya no se centrará en entrenar modelos de conducción autónoma en la Tierra, sino en crear capacidad de cómputo de IA en el espacio.
La compañía había desmantelado el equipo de Dojo tras la marcha de su líder Peter Bannon y la salida de una veintena de ingenieros hacia la startup DensityAI, fundada por antiguos responsables del proyecto. Entonces, Tesla parecía haber renunciado a su propio silicio para apoyarse más en Nvidia, AMD y Samsung.
Ahora, Musk asegura que el plan ha cambiado de nuevo. Afirma que el diseño del chip interno AI5 está “en buena forma” y recuerda que Tesla ya tiene en marcha la producción del AI5 con TSMC y un contrato de 16.500 millones de dólares con Samsung para fabricar el futuro AI6, destinado tanto a los coches autónomos y al robot humanoide Optimus como al entrenamiento de IA en centros de datos.
El siguiente paso, según Musk, será AI7/Dojo3, que se dedicará al “cómputo de IA basado en el espacio”. En paralelo, Tesla está comenzando a reconstruir el equipo de Dojo y Musk ha lanzado una convocatoria directa en X para ingenieros de chips, pidiéndoles que envíen tres viñetas sobre los problemas técnicos más difíciles que han resuelto.
El anuncio llega en un momento clave: Nvidia acaba de presentar en el CES 2026 su modelo abierto Alpamayo para conducción autónoma, que compite directamente con el software FSD de Tesla. Musk reconoce que resolver los casos extremos raros en la conducción es “súper difícil” y dice esperar que Nvidia tenga éxito.
La idea de centros de datos de IA en órbita gana peso entre grandes figuras del sector. Musk y otros ejecutivos sostienen que, con las redes eléctricas terrestres al límite, el futuro del cómputo intensivo podría estar fuera del planeta, aprovechando el acceso constante a la luz solar. Sam Altman, CEO de OpenAI, también se ha mostrado entusiasmado con esta posibilidad.
Según Axios, Musk planea usar la futura salida a bolsa de SpaceX para financiar una constelación de satélites de cómputo lanzados con Starship, capaces de operar con energía solar 24/7. Sin embargo, los desafíos técnicos siguen siendo enormes, desde la refrigeración de chips de alto consumo en el vacío hasta la viabilidad económica. La apuesta por un Dojo espacial encaja con el patrón habitual de Musk: anunciar visiones que parecen inverosímiles e intentar luego hacerlas realidad a base de ingeniería y escala.


