La administración de Estados Unidos ha vuelto a autorizar la exportación a China de chips avanzados para inteligencia artificial, como el H200 de Nvidia y una línea de AMD, destinados a clientes chinos aprobados. La decisión ha generado una fuerte crítica de Dario Amodei, CEO de Anthropic, durante el Foro Económico Mundial de Davos.
Amodei advirtió que permitir estas ventas podría perjudicar a EE. UU. a largo plazo, pese a que el país mantiene una clara ventaja tecnológica en fabricación de chips. Subrayó las implicaciones de seguridad nacional que tienen los modelos de IA, a los que describió como una especie de “país de genios en un centro de datos”, imaginando el equivalente a 100 millones de personas más inteligentes que cualquier Nobel bajo el control de un solo país.
El ejecutivo llevó su crítica al extremo al comparar la exportación de estos procesadores con “vender armas nucleares a Corea del Norte y presumir de que Boeing hizo las carcasas”, una analogía que golpea de lleno a Nvidia, principal proveedor de GPUs para Anthropic y reciente inversor en la compañía con hasta 10.000 millones de dólares comprometidos. Pese a esa relación estratégica y financiera, Amodei se mostró dispuesto a cuestionar públicamente tanto al gobierno estadounidense como a su propio socio tecnológico.
El episodio ilustra hasta qué punto la carrera por la IA se percibe como un asunto existencial: para líderes como Amodei, las preocupaciones de seguridad y poder geopolítico pesan más que la cortesía diplomática o las posibles tensiones con inversores y aliados corporativos. Su postura también refleja el temor dentro de parte de la industria a que el avance de la IA en China, impulsado por acceso a hardware potente, pueda alterar el equilibrio global de poder tecnológico.


