Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, expresó sorpresa por la decisión de OpenAI de empezar a probar anuncios dentro de su chatbot, una vía para monetizar a los cientos de millones de usuarios que no pagan suscripción. En una entrevista en Davos, Hassabis subrayó que en Google están analizando “muy cuidadosamente” cómo encajar la publicidad en asistentes de IA y que no sienten presión interna para tomar decisiones apresuradas, pese a que el negocio principal de la compañía se basa precisamente en anuncios.
El movimiento de OpenAI llega en un contexto de costes crecientes de infraestructura y energía, lo que la habría empujado a buscar ingresos adicionales. Sin embargo, la introducción de anuncios en una conversación con un asistente de IA plantea dudas sobre la confianza y la neutralidad de las respuestas. Hassabis señaló que mostrar anuncios en un buscador, donde la intención del usuario está más clara, es muy diferente a hacerlo en un chatbot diseñado para conocer al usuario y ayudarle en múltiples aspectos de su vida.
La polémica no es nueva: cuando OpenAI probó sugerencias de apps dentro de los chats, muchos usuarios las percibieron como anuncios encubiertos y criticaron que deterioraban la experiencia, lo que llevó a la compañía a desactivar la función. Casos anteriores, como los intentos de Amazon por insertar publicidad en Alexa, también evidenciaron el rechazo del público a que sus asistentes se conviertan en vendedores.
Mientras tanto, Google avanza en otra dirección: acaba de lanzar nuevas funciones de personalización en Gemini, que permiten, de forma opcional, que el asistente utilice datos de Gmail y Photos para dar respuestas más ajustadas. Hassabis insiste en que DeepMind priorizará un enfoque científico y prudente tanto en el desarrollo tecnológico como en el diseño del producto, dejando la puerta entreabierta a una futura fórmula de anuncios que no comprometa la confianza del usuario.


