Tinder está probando una nueva función llamada Chemistry, basada en inteligencia artificial, para reducir el cansancio de deslizar perfiles sin fin y mejorar la calidad de los matches. Esta herramienta, aún en fase de prueba en Australia, hace preguntas al usuario y, con su permiso, analiza fotos de su carrete para entender mejor su personalidad e intereses. A cambio, promete ofrecer unos pocos perfiles muy seleccionados en lugar de largas sesiones de ‘swipe’.
La apuesta por la IA llega en un contexto complicado para Tinder y su matriz Match Group: en el último trimestre, los nuevos registros cayeron un 5 % interanual y los usuarios activos mensuales bajaron un 9 %, aunque con ligera mejoría respecto a periodos anteriores. Match atribuye esa mejora a recomendaciones basadas en IA que cambian el orden en que las mujeres ven los perfiles y a otros experimentos de producto.
La compañía también intenta responder a las preocupaciones de la Generación Z sobre relevancia, autenticidad y confianza. Para ello, está rediseñando la forma de descubrir perfiles para que sea menos repetitiva y utiliza herramientas como Face Check, un sistema de verificación por reconocimiento facial que, según la empresa, ha reducido más de un 50 % las interacciones con actores malintencionados.
El giro de Tinder, que fue quien popularizó el gesto de deslizar, supone alejarse del ‘swipe’ masivo hacia recomendaciones más dirigidas que rompen con la ilusión de un catálogo infinito de parejas potenciales. Aunque Match Group superó las previsiones de ingresos y beneficios del trimestre (878 millones de dólares en ingresos y 0,83 dólares de beneficio por acción), ofreció una guía débil que presionó inicialmente la cotización, antes de una recuperación posterior en el mercado previo a la apertura.
Además del uso de la IA, Match destinará 50 millones de dólares a marketing para reactivar el uso de Tinder, con campañas de creadores en TikTok e Instagram centradas en reposicionar la app con el mensaje de que “Tinder vuelve a ser cool”.


