India ha puesto en marcha un ambicioso plan para atraer más de 200.000 millones de dólares en inversión para infraestructura de inteligencia artificial en los próximos dos años, con el objetivo de posicionarse como uno de los grandes centros mundiales de computación y aplicaciones de IA.
El ministro de Tecnología de la Información, Ashwini Vaishnaw, presentó la estrategia en la cumbre AI Impact Summit en Nueva Delhi, que reunió a altos directivos de OpenAI, Google, Anthropic y otras empresas líderes del sector. El gobierno indio combinará incentivos fiscales a largo plazo, capital de riesgo respaldado por el Estado y medidas regulatorias favorables para captar una mayor parte de la cadena de valor global de la IA.
El movimiento se apoya en cerca de 70.000 millones de dólares ya comprometidos por gigantes estadounidenses como Amazon, Google y Microsoft para ampliar la infraestructura de nube y centros de datos en el país. La mayor parte del nuevo volumen de inversión se dirigirá a centros de datos, chips y sistemas de soporte, pero el Ejecutivo espera también atraer unos 17.000 millones de dólares específicamente a proyectos de deep tech y aplicaciones avanzadas de IA, en un intento de ir más allá del simple despliegue de infraestructura.
Entre las medidas destacadas figuran exenciones fiscales prolongadas para servicios de nube orientados a la exportación, un fondo público de capital riesgo de unos 1.100 millones de dólares centrado en IA y manufactura avanzada, y la ampliación de los beneficios regulatorios para startups de deep tech, que ahora podrán ser consideradas como tales hasta 20 años y con un umbral de ingresos mayor. Según Vaishnaw, los fondos de capital riesgo ya están comprometiendo recursos para soluciones de gran escala, nuevas aplicaciones y modelos de frontera.
India también está incrementando con rapidez su capacidad de cómputo compartido dentro de la IndiaAI Mission: el país cuenta actualmente con unas 38.000 GPU y sumará otras 20.000 en las próximas semanas. El gobierno prepara una segunda fase de esta misión, con mayor énfasis en I+D, innovación y difusión amplia de herramientas de IA, para que el acceso al cómputo no quede limitado a unas pocas grandes empresas.
El plan, sin embargo, afronta desafíos estructurales significativos, como la necesidad de garantizar suministro estable de energía y agua para centros de datos altamente demandantes, así como la capacidad de ejecutar en poco tiempo un despliegue que en otros países se ha realizado en plazos más largos. Vaishnaw reconoce estos riesgos, pero sostiene que la elevada proporción de energías limpias en la matriz eléctrica instalada de India ofrece una ventaja a medida que crece la demanda de los centros de datos.
El desenlace de esta apuesta tendrá repercusiones globales: en un contexto de costos al alza, limitaciones de capacidad y creciente competencia geopolítica por el liderazgo en IA, la capacidad de India para cumplir su promesa podría redefinir el mapa mundial de la computación y la innovación en inteligencia artificial.


