La mayoría de las grandes empresas de tecnología están centradas en construir enormes centros de datos para ejecutar modelos de inteligencia artificial en la nube. Mirai, una startup con sede en Londres y un equipo técnico de 14 personas, apuesta por el camino contrario: hacer que esos modelos funcionen mejor directamente en teléfonos y portátiles.
Fundada en 2024 por Dima Shvets (cofundador de la app de intercambio de caras Reface) y Alexey Moiseenkov (cofundador de la app de filtros con IA Prisma), Mirai acaba de levantar una ronda semilla de 10 millones de dólares liderada por Uncork Capital. Ambos fundadores venían pensando en la IA en el dispositivo mucho antes del boom de la IA generativa y detectaron un “punto ciego” en la industria: todo el mundo habla de la nube y de la AGI, pero casi nadie optimiza de verdad la experiencia en el propio hardware del usuario.
La empresa está desarrollando un framework y un motor de inferencia optimizado para Apple Silicon, escrito en Rust, que según la compañía puede acelerar la generación de los modelos hasta un 37% sin modificar sus pesos, es decir, sin perder calidad en las respuestas. Su objetivo es que los desarrolladores puedan integrar funciones de IA (como resumen de textos, clasificación o asistentes de voz) en sus apps con apenas unas líneas de código, al estilo de la facilidad de integración de Stripe en pagos.
Por ahora, Mirai se centra en texto y voz, con planes para incorporar visión por computador más adelante y extender su motor también a Android. La startup ya colabora con proveedores de modelos punteros para adaptar sus modelos al uso en el borde (edge) y negocia con fabricantes de chips. Además, prepara benchmarks específicos para que los creadores de modelos puedan medir el rendimiento real en dispositivos.
Mirai asume que no todas las tareas de IA se podrán resolver en el dispositivo, por lo que está construyendo una capa de orquestación híbrida: cuando el teléfono o el portátil no puedan con una petición, esta se derivará automáticamente a la nube.
Aunque todavía no trabaja de forma directa con aplicaciones de consumo, su tecnología podría alimentar asistentes personales, transcriptores, traductores y apps de chat locales. Para inversores como Andy McLoughlin, de Uncork Capital, el auge del coste de la inferencia en la nube hace inevitable que una parte importante del procesamiento pase al borde, y ve a Mirai bien posicionada para aprovechar esa transición. En la ronda también han participado figuras destacadas del ecosistema tecnológico y de IA, procedentes de empresas como Dreamer, YC, Snowflake, ElevenLabs, Google, Coinbase, Groq, Turing.com y Netflix.


