OpenAI está transformando ChatGPT en una especie de tienda de aplicaciones integrada, donde los usuarios pueden conectar directamente servicios externos —como Spotify, Booking.com, Canva, Coursera, DoorDash, Expedia, Figma, Quizlet, Target, Uber, Wix, Zillow y otros— para realizar acciones reales sin salir de la conversación.
Tras iniciar sesión en ChatGPT, basta con escribir el nombre de la app al comienzo del mensaje o ir al menú de Configuración > Apps y conectores para vincular cuentas. Desde ahí, el asistente guía el proceso de inicio de sesión y permiso de acceso a datos. Es posible revisar y revocar conexiones en cualquier momento.
Cada integración abre usos específicos: con Spotify se pueden crear listas personalizadas, descubrir artistas y gestionar la biblioteca; con Booking.com y Expedia, buscar y filtrar hoteles y vuelos por fechas, presupuesto o categoría; con Canva y Figma, generar presentaciones, pósters, diagramas y flujos a partir de simples descripciones; con Coursera y Quizlet, encontrar cursos ajustados al nivel del usuario y convertir conversaciones en materiales de estudio.
En el terreno del consumo, DoorDash, Uber Eats y Target permiten planificar comidas, llenar la cesta de la compra o crear rápidamente un carrito de regalos desde el chat, para luego completar el pago en sus propias apps. Uber se integra para configurar trayectos bajo demanda, y Zillow simplifica la búsqueda de vivienda mediante filtros conversacionales. Wix da un paso más y deja crear y gestionar páginas web describiendo lo que se necesita por texto o voz.
El uso de estas integraciones implica compartir datos personales (por ejemplo, historiales de escucha en Spotify o preferencias de viaje en Booking/Expedia) con ChatGPT, por lo que OpenAI insiste en revisar con atención los permisos antes de conectar cada servicio. El despliegue de estas apps está, por ahora, limitado a Estados Unidos y Canadá, aunque la compañía ya prepara nuevas alianzas con OpenTable, PayPal y Walmart previstas para 2026.
La estrategia refuerza a ChatGPT como plataforma central desde la que planificar viajes, compras, estudios o proyectos creativos, pero también abre debates sobre privacidad, concentración de servicios y dependencia de un único intermediario de IA para tareas cotidianas.


