Parasail, una startup de infraestructura en la nube especializada en inteligencia artificial generativa, ha levantado una ronda Serie A de 32 millones de dólares para escalar su plataforma de cómputo para inferencia. La compañía, fundada por Mike Henry, exdirectivo de Groq, procesa unos 500.000 millones de tokens al día y se centra exclusivamente en ejecutar modelos ya entrenados, no en entrenarlos.
En lugar de invertir en sus propios chips a gran escala, Parasail combina GPU propias con capacidad alquilada en unos 40 centros de datos repartidos en 15 países, además de comprar potencia en mercados de liquidez. Su propuesta es actuar como un “bróker” de cómputo: orquesta dónde y cuándo se ejecutan las cargas de trabajo para evitar picos de demanda y reducir el coste por petición de inferencia.
El auge de modelos abiertos y de agentes de IA, que disparan el número de consultas automatizadas, está alimentando la demanda de este tipo de infraestructura barata y flexible. Startups como Elicit, que usa modelos abiertos para filtrar miles de artículos científicos antes de remitir la tarea final a modelos de frontera más potentes, ilustran el cambio hacia arquitecturas híbridas para contener costes frente a alternativas como OpenAI o Anthropic.
Inversores como Touring Capital y Kindred Ventures, que han co-liderado la ronda, sostienen que la inferencia podría representar al menos el 20% del coste de desarrollar software en el futuro y que la oferta actual de cómputo se queda corta frente a la demanda. El principal reto de Parasail es que su base de clientes está formada, sobre todo, por startups en fases tempranas en un sector altamente volátil, pero sus impulsores confían en que la necesidad estructural de cómputo para inferencia mantendrá el crecimiento a largo plazo.


