Bond es una nueva red social que se presenta como antídoto a la adicción a las pantallas: en lugar de retener al usuario con un feed interminable, utiliza inteligencia artificial para sugerir planes y experiencias en el mundo real. Los usuarios comparten «recuerdos» —fotos, vídeos o audios— sobre lo que hacen y les gusta; con esos datos, el sistema aprende sus preferencias y recomienda desde restaurantes cercanos hasta conciertos relacionados con sus intereses. El diseño recuerda a Instagram, pero sin feed: los perfiles se muestran como clusters y las historias públicas desaparecen en 24 horas, quedando archivadas de forma privada para cada usuario. Detrás del proyecto hay exresponsables de TikTok, Twitter, Facebook y Google, lo que refuerza su perfil tecnológico. Sin publicidad integrada, Bond apuesta por modelos de negocio basados en licenciar los datos de los usuarios para entrenar modelos de IA —prometiendo que ellos mismos podrán cobrar por ello— o en integrarse con comercios electrónicos para ofrecer recomendaciones de productos a cambio de una comisión. La empresa asegura que no venderá datos para anuncios y promete más controles de privacidad y mejor cifrado en el futuro, aunque de momento la protección técnica aún es limitada. Por ahora, la prioridad declarada es hacer la aplicación atractiva y útil, incluso si las dudas sobre privacidad y el uso comercial de «los recuerdos» siguen abiertas.


