Los agentes de inteligencia artificial pronto tomarán decisiones de compra y de organización en nombre de las personas, pero aún les falta algo clave: entender con precisión a cada usuario. El ingeniero Michael Fanous, graduado en Ciencias de la Computación por la Universidad de Berkeley, sostiene que hoy las máquinas no son capaces de saber con certeza si un perfil profesional en LinkedIn, unas fotos en Instagram y unos registros públicos pertenecen a la misma persona.
Para abordar este problema, Fanous se ha asociado con su padre, Emad Fanous, veterano CTO, y juntos han fundado Nyne, una startup que aspira a ser la “capa de inteligencia” que ayude a los agentes de IA a comprender a los humanos a partir de toda su huella digital. La empresa acaba de recaudar 5,3 millones de dólares en una ronda semilla liderada por Wischoff Ventures y South Park Commons, con la participación de varios inversores ángel, entre ellos Gil Elbaz, pionero de Google AdSense.
A diferencia de Google, que basa su éxito en el acceso exclusivo al historial de búsqueda y a la actividad cruzada de sus usuarios —datos que no comparte con terceros—, el resto de compañías no dispone de esa ventaja. Nichole Wischoff, fundadora de Wischoff Ventures, subraya que, para ellos, identificar correctamente a las personas en la red sigue siendo un reto “sorprendentemente difícil”.
Nyne pretende resolverlo desplegando millones de agentes por internet para analizar huellas digitales públicas y aplicar técnicas de aprendizaje automático. La plataforma cruza información de grandes redes sociales como Instagram, Facebook o X, y también de aplicaciones como SoundCloud o Strava, con el objetivo de construir un perfil profundo de intereses, hábitos y forma de pensar de cada individuo.
La idea es que, a medida que más empresas incorporen agentes de IA para relacionarse con sus clientes, puedan apoyarse en Nyne para que esos sistemas tomen mejores decisiones: desde qué ofrecer a cada usuario hasta cuándo contactar con él, basándose en señales tan sensibles como, por ejemplo, indicios de un embarazo temprano, según reconoce la propia Wischoff. El mercado potencial de estos datos, afirma, es enorme.
Más allá de la tecnología, Michael Fanous destaca la solidez de trabajar con su padre como cofundador: asegura que la confianza familiar permite afrontar mejor las tensiones de una startup, incluso cuando toca pedir ayuda a las tres de la mañana para lanzar un producto. Nyne se posiciona así como un nuevo actor en la intersección entre datos personales, publicidad avanzada y la próxima generación de agentes de IA, con implicaciones profundas para el modo en que las empresas conocerán —y perseguirán— a sus clientes.


