El CEO de Nvidia, Jensen Huang, aprovechó su conferencia inaugural en el GTC 2026 en San José para lanzar una previsión que sacude al mercado: la compañía espera recibir, de aquí a 2027, pedidos de sus chips Blackwell y Vera Rubin por un valor acumulado de 1 billón de dólares. Esta cifra duplica la estimación que el propio Huang manejaba hace apenas un año, cuando calculaba una demanda de 500.000 millones de dólares hasta 2026.
Huang presentó a Rubin como la nueva arquitectura de referencia en hardware para inteligencia artificial, capaz de superar claramente a la generación Blackwell. Según datos de la propia Nvidia, los chips Rubin funcionan hasta 3,5 veces más rápido en tareas de entrenamiento de modelos y 5 veces más rápido en inferencia, alcanzando picos de 50 petaflops. La compañía confirmó que la producción de Rubin ya ha comenzado y que se acelerará en la segunda mitad del año para responder a la demanda de centros de datos y grandes proyectos de IA.
Aunque el artículo incluye bloques promocionales sobre eventos de TechCrunch, el núcleo informativo se centra en la escalada de expectativas de negocio de Nvidia en el mercado de la inteligencia artificial y en el salto tecnológico que supone Rubin frente a Blackwell, consolidando el papel de la empresa como proveedor clave de la infraestructura que impulsa la actual carrera por la IA.


