Microsoft ha recibido críticas en redes sociales por los términos de uso de Copilot, su asistente de inteligencia artificial, donde se afirma que el servicio es “solo para fines de entretenimiento” y que no debe usarse para obtener consejos importantes. Estas condiciones, actualizadas por última vez en octubre de 2025, chocan con la estrategia comercial de la compañía, que impulsa Copilot como herramienta seria para empresas.
Ante la polémica, un portavoz de Microsoft aseguró a la revista PCMag que ese texto es “lenguaje heredado” y que será modificado en la próxima actualización, porque ya no refleja cómo se utiliza Copilot hoy. Pese a ello, el caso ha reavivado el debate sobre hasta qué punto se puede confiar en la información generada por estos sistemas.
El artículo también recuerda que Microsoft no es la única en blindarse con este tipo de avisos legales. Tanto OpenAI como xAI advierten en sus términos de servicio que sus modelos no deben considerarse como “la verdad” ni como una “fuente única de información factual”. En conjunto, estas cláusulas muestran cómo las grandes compañías de IA promueven el uso masivo de sus herramientas mientras, al mismo tiempo, se protegen legalmente subrayando sus límites y posibles errores.


