En la conferencia HumanX AI de San Francisco, dedicada a la llamada “IA agentiva” —agentes capaces de automatizar tareas de negocio y programación—, un nombre destacó en pasillos y paneles: Claude, el chatbot de Anthropic. Entre desarrolladores y empresas, muchos participantes mencionaron usar Claude de forma intensiva y percibir que ChatGPT y OpenAI han “perdido fuelle”.
Esta percepción llega en un momento delicado para OpenAI. Pese a una reciente ronda de financiación de 122.000 millones de dólares y planes para una salida a bolsa, la compañía es vista por parte del sector como dispersa y a la defensiva. En las últimas semanas ha cancelado proyectos secundarios como su generador de vídeo Sora y un modo erótico de ChatGPT para centrarse en servicios de negocio y de código. A ello se suman críticas públicas al CEO Sam Altman, cuestionado en un extenso perfil de The New Yorker, el malestar por su colaboración con la administración Trump y el rechazo a la inclusión de publicidad en ChatGPT.
En HumanX, Bret Taylor —cofundador de Sierra y presidente del consejo de OpenAI— salió en defensa de Altman, al que describió como un líder visible y fiable en el campo de la IA. Sin embargo, los vaivenes estratégicos han alimentado la sensación de que OpenAI reacciona a los acontecimientos en lugar de marcarlos.
Aun así, los datos financieros muestran que OpenAI y Anthropic siguen siendo, en términos de crecimiento, dos de las empresas más veloces de la historia tecnológica, y que hoy compiten casi de igual a igual, especialmente en el segmento corporativo, donde Anthropic estaría recortando distancias. Más que un desplome, el “se acabó el reinado” de OpenAI parece significar que ya no es el campeón indiscutible.
Para reforzar su posición, OpenAI lanzó esta semana un nuevo plan de suscripción de 100 dólares al mes para ChatGPT, con acceso mucho más amplio a Codex, su herramienta de programación, en un intento claro de atraer a desarrolladores y restar terreno a Claude Code. Su CTO de aplicaciones B2B, Srinivas Narayanan, subrayó en el evento la velocidad del cambio: campos como la programación asistida por IA han dado un giro radical en apenas unos meses gracias a los agentes autónomos.
Mientras tanto, las aplicaciones más creativas de la IA no han cumplido del todo las expectativas, y el foco se ha desplazado a lo que las empresas ya están delegando en estos agentes: tareas complejas, repetitivas y críticas para el negocio. En este entorno volátil, la carrera entre OpenAI y Anthropic está abierta, y el liderazgo futuro en IA generativa y agentiva sigue sin estar decidido.


