Estoy viajando en un Waymo que navega de forma autónoma por las concurridas calles de San Francisco, gracias a 29 cámaras externas, seis radares y cinco sensores lidar que alimentan un modelo de inteligencia artificial. Por solo 15 dólares, tengo la oportunidad de experimentar lo que parece un milagro de la tecnología moderna, pero hay









